REIKI A DISTANCIA SIN PERMISO

La sanación a distancia, necesita el permiso o podemos enviar reiki sin permiso?

¿El sol pedir permiso a brillar? ¿Un fuego pide permiso para irradiar calor?

Estas cosas ocurren naturalmente. A menudo existe un debate sobre la necesidad de pedir permiso para enviar "sanación a distancia" a una persona.

Como se puede ver colocamos las palabras "enviar a distancia" entre comillas, porque cuando realmente te conectas a la energía universal o espiritual te das cuenta de que no hay una "distancia" en primer lugar. La esencia de la energía universal es no-dual, significa que todo está interconectado; no hay separación.

Es sólo nuestro limitado entendimiento que nos lleva a ver las cosas como separadas. No hay necesidad de pedir permiso. Como practicante de Reiki sos solo un canal no estás haciendo o dando nada a nivel energético de tu persona, sólo tenes que Ser. En un estado de Ser, sos una hermosa luz radiante, sos el sol.

El sol no pide permiso para brillar, sólo brilla y sin embargo la gente tome consecuencia del sol. A algunos les gusta tomar el sol todo el día, algunos quieren sentarse en el sol durante su pausa para el almuerzo, mientras que otros se quedan en casa disfrutando de su luz natural.

Cada persona toma lo que él o ella necesita del sol, no es lo que piensa el sol que deberían tener! Si, como practicante de Reiki, podes reconocerte en este estado de ánimo, transmitiendo una energía sin juicio y al establecer que el Reiki actúa para el mayor bien de las personas, no hay necesidad de pedir permiso.

Los símbolos enseñados en el nivel II del sistema de Reiki te ayudarán a esstar en este espacio abierto e interconectado abierta. Cuanto más se recuerda esta interconexión, más profunda será la conexión con la energía espiritual y tu paciente; en última instancia, que te llevará a un estado de Unidad.

Pero, si se intenta manipular la energía de una persona o personas es algo muy diferente y no tiene nada que ver con Reiki.

Cuando vemos la vida humana sólo en términos de tiempo ordinario, en el que todo se corta en piezas separadas, entonces nuestros ojos no están abiertos a ver la vida en términos de tiempo universal, donde estamos interconectados y compenetrados con todos los seres sintientes.